Detectamos, priorizamos y respondemos en redes TI y OT con una sola metodología, apoyada en CyberGeek, nuestra plataforma propia. Así sabes qué tienes, qué está expuesto y qué corregir primero.
Dos redes, un solo método
En una planta industrial conviven dos mundos que se gestionan distinto. La red corporativa tiene su ciclo de parches, su antivirus y su mesa de ayuda. La red de planta tiene PLCs que llevan diez o quince años funcionando, que nadie quiere reiniciar en plena producción y para los que el fabricante dejó de publicar actualizaciones hace rato.
El problema aparece cuando se intenta aplicar a la planta las mismas herramientas que funcionan en TI. Un escáner de vulnerabilidades tradicional interroga activamente cada equipo que encuentra, y un controlador industrial antiguo puede responder a eso colgándose. Por eso en muchas empresas la red OT simplemente no se mide: se asume segura porque está separada, aunque nadie tenga el inventario completo de lo que hay conectado.
Nosotros trabajamos las dos redes con el mismo método — saber qué tienes, qué está expuesto y qué corregir primero — pero con herramientas distintas en cada una. En TI, escaneo programado y gestión de remediación. En OT, visibilidad completamente pasiva: un agente que escucha el tráfico sin generar ni una consulta hacia los equipos de proceso.
El soporte es CyberGeek, nuestra plataforma propia. Que sea propia importa por una razón práctica: cuando un cliente necesita una regla de correlación distinta o un reporte que su comité pide en cierto formato, lo desarrollamos, en vez de explicarle que el fabricante no lo contempla.
Qué corregir primero, con responsable y plazo.
Cada incidente y cada activo, bajo control.
Visibilidad de la planta sin tocarla.
Análisis estático y dinámico, con informe listo.
No con el método que usamos en OT. El agente trabaja escuchando el tráfico que ya circula por la red, sin enviar consultas a los equipos de proceso. Esa es precisamente la diferencia con un escáner tradicional, que sí interroga activamente cada dispositivo y puede dejar fuera de servicio a un controlador antiguo. En planta la visibilidad es pasiva; el escaneo activo queda solo para la red corporativa.
No. El agente sincroniza hacia afuera: se conecta él al servidor central por HTTPS con un token, cada pocos minutos, y envía solo los activos nuevos. Nunca queda un puerto entrante abierto hacia la red industrial. Es un punto que suele definir la conversación con el área de ciberseguridad del cliente, porque permite ganar visibilidad sin flexibilizar la segmentación.
Identificamos trece protocolos industriales, entre ellos Modbus TCP, DNP3, IEC 60870-5-104, OPC-UA, EtherNet/IP, S7comm, PROFINET y BACnet/IP. El reconocimiento es por puerto y, como respaldo, por firma del contenido del paquete. A eso sumamos la identificación del fabricante por el prefijo de la dirección MAC, lo que permite distinguir equipos Siemens, Schneider Electric o Rockwell aunque no respondan a ninguna consulta.
Combinamos cuatro factores: la severidad técnica de la vulnerabilidad, la probabilidad estimada de que sea explotada en el mundo real, la criticidad del activo para el negocio y la zona de red en que está. Una vulnerabilidad media en un equipo que controla una línea de producción pesa más que una crítica en un equipo de laboratorio aislado.
Sí, y en la práctica es buena parte del trabajo. En clientes con procesos formales preparamos la documentación de la solicitud de cambio, la matriz de tráfico con origen, destino, protocolo y puerto de cada regla, y acompañamos la ventana de ejecución junto a los equipos de redes y ciberseguridad. Sin eso, un diseño correcto se queda meses esperando aprobación.
Sí. La gestión de vulnerabilidades, el inventario de activos y la respuesta a incidentes aplican a cualquier red corporativa. El módulo OT es el complemento para quienes además tienen planta, y es donde está la diferencia frente a las herramientas tradicionales.
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